UN VIAJE INFINITO. LEANDRO TATO, EL ESTUDIANTE QUE PERDIÓ LA VIDA JUNTO A MANU.

Una semana después de la tragedia que enlutó a todo el distrito, el dolor sigue latente. Pero ese día, Manu no iba solo. Lo acompañaba Leandro (40) un apasionado estudiante de medicina, enfermero, amigo sin igual, papá y esposo.
Ese dolor que penetró los poros de cada uno, por esa noticia que en el asombro no dábamos crédito de su veracidad, también pasaba en otra localidad, con otra gente, otras familias. Otras vida.
Leandro vivía en San Isidro. Según nos cuentan, salvó la vida de muchas personas, incluso la de quién nos contactó. Destrozado por la pérdida de su amigo, prefirió el anonimato. Su motor para hablarnos era darle congruencia a nuestra primera noticia lamentable, ya que desconocíamos la identidad de quién acompañaba a Manu en su último vuelo hacia el cielo.
Papá de un muchachito pequeño, Leandro había sido bombero voluntario en su ciudad. Trabajó en servicios de emergencia y traslado en dónde lo calificaban como “el mejor enfermero todo terreno”. Amaba tocar el piano, jugar al golf, y no le interesaba el fútbol.
Hacía más de diez años que estaba casado, y había comenzado a practicar vuelo hacía poco más de seis meses. El lunes 19 de Julio, a las once de la mañana, en un emotivo final, despidieron los restos mortales de Leandro. Su familia ofició una ceremonia en el cementerio de Boulogne en la que asistieron colaboradores y amistades.
Las redes sociales, durante días, repicaron publicaciones recordándolo tocar el piano, siendo feliz en el mar, volando, riendo, jugando, abrazando. VIVIENDO.
Con casi cuarenta años de edad, se fueron jóvenes , con Manu (27) a la par, practicando por el cielo, su vuelo eterno.
Serán Inmortales en el aire y en la memoria de quienes los disfrutaron en vida y los recordarán para siempre.

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