El Fondo Monetario Internacional aprobó un nuevo desembolso de 1.000 millones de dólares para Argentina dentro del programa económico del gobierno de Javier Milei.
Desde el oficialismo aseguran que el acuerdo fortalece las reservas y da señales de estabilidad a los mercados internacionales. Mientras tanto, continúan las discusiones sobre caída del consumo, retracción económica y pérdida del poder adquisitivo.

Según distintos informes privados, sectores comerciales siguen registrando baja en ventas y una fuerte caída del consumo cotidiano.
Y ahí aparece la gran contradicción argentina:
el país celebra números gigantes…
mientras la gente calcula si compra queso o carne.
Porque la macroeconomía argentina es como ese tío millonario que sube fotos desde Miami mientras el sobrino le pide plata para cargar la SUBE.
Los mercados festejan.
La señora del supermercado no tanto.
Y quizás ahí esté el verdadero termómetro del país:
no en Wall Street…
sino en la cara de alguien cuando mira el precio del maple de huevos.



