Las universidades públicas argentinas volvieron a movilizarse masivamente por los recortes presupuestarios y la situación financiera de las instituciones educativas.

Rectores, docentes y estudiantes advirtieron sobre problemas para sostener salarios, infraestructura y funcionamiento académico durante el segundo semestre del año.
La discusión ya dejó de ser solamente educativa.
Ahora es política, económica y social.
Porque cuando un país empieza a discutir si educar es un gasto…
algo ya se rompió.
La universidad pública argentina fue durante décadas una fábrica de movilidad social.
El lugar donde hijos de obreros terminaban siendo médicos, periodistas, abogados o científicos.
Y hoy muchos estudiantes hacen malabares entre estudiar, trabajar y sobrevivir.
La situación es tan absurda que hay chicos intentando recibirse…
mientras cargan apuntes en un celular con la pantalla rota y la cuenta bancaria en terapia intensiva.
Argentina discute presupuesto educativo como alguien que quiere ahorrar dejando de ponerle aceite al auto.
Al principio parece que funciona igual.
Hasta que un día el motor explota.



